• Ivan Sosa

Importancia de la actividad física en la salud

La actividad física ya no forma parte de nuestra vida diaria y la salud de las personas se verá afectada. Hay una pandemia de inactividad física y enfermedades cardiovasculares que se pueden combatir con actividad física y no con medicinas. Además, la actividad física disminuye el riesgo de cáncer y de neurodegeneración.


El ejercicio es una píldora. Hay que abandonar el concepto de utilizar varios fármacos para prevenir enfermedades cardiovasculares, la mejor medicina es el ejercicio físico. El no ser físicamente activo va a hacer que cada vez disfrutemos menos de nuestros últimos años de la vida. Creemos que las medicinas son responsables de nuestra salud, cuando los principales responsables somos nosotros mismos. La medicina también es un negocio.


Uno de los principales educadores son los médicos, y a estos no se les enseña nada de ejercicio. Por lo tanto, cómo van a poder prescribir algo de lo que han oído muy poco, de algo que desconocen. ¿Cómo van a tener los hospitales gimnasios si a los sanitarios no les han explicado las bondades que tiene el ejercicio físico?


En el hospital Niño Jesús hay un gimnasio para ayudar en el tratamiento de los niños con cáncer. Los efectos secundarios que producen los fármacos que toman contra el cáncer se pueden paliar en gran medida con el ejercicio físico ya que la mayoría se producen por una pérdida de masa muscular con la consiguiente fatiga. Mucha gente que supera el cáncer durante muchos años arrastran fatiga y eso se produce como decimos por la pérdida de masa muscular.


La gente siempre crítica a los que nos movemos mucho, pero nunca hacía los que están todo el día sentados. En la vida el riesgo nunca es 0. Impresionan los casos de muerte súbita en deportistas, pero los medios siempre se hacen eco de estos, la noticia es lo excepcional. La verdadera noticia científica es: ¿Cuántos miles de corredores participan en maratones y no les pasa nada? El riesgo nunca es 0 pero es muy difícil pasarse haciendo ejercicio.


Cuanto más ejercicio, mejor, siempre con sentido común. A un obeso no le pondrás a correr un maratón, pero en un momento de pandemia inactiva, cuanto más, mejor. Solo con reducir la inactividad un 20% en el mundo, estaríamos hablando de millones de muertes que se ahorrarían. 60 minutos de actividad física en niños y adolescentes, en adultos 150´ a la semana (20-30 al día). El colegio americano de cardiología ya recomienda llegar a 300 minutos a la semana. Hay un estudio a nivel mundial que se vio que hay un efecto dosis-respuesta hasta 750 minutos a la semana.


10.000 pasos al día es el mínimo recomendado y la mayoría no llega ni a estos mínimos. El ejercicio físico son fármacos en potencia: ejerce beneficios más allá de los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales que conocemos, por ejemplo, obesidad, colesterol alto, glucosa elevada. Una persona con sobrepeso que haga ejercicio, aunque siga teniendo sobrepeso estará más saludable que otra persona con sobrepeso que no haga ejercicio.



La capacidad de mejora de nuestra función no tienen límites.


Los grandes olvidados son las personas mayores. La capacidad de moverse independientemente como indicador de salud por encima de cualquier otro es muy importante. No hay fármaco que pueda mejorar la capacidad de función independiente, solo el ejercicio. Entrenar la fuerza se asocia con una mayor longevidad, menor riesgo de cardiovascular y las personas mayores viven más y mejor.


A los niños que hacían un programa de ejercicio durante su tratamiento contra el cáncer les seguimos hasta 5 años después que duraba el tratamiento, desde el inicio hasta el final del mismo, y un hallazgo es que tenían menos tiempo de hospitalización significativa, además de protección a nivel cardíaco.


Ha salido un artículo en la revista científica con más impacto en el mundo, la Clinical Advances Journal, donde se dice claramente que todas las personas que tienen cáncer o lo han vencido, deberían hacer tanto ejercicio como les fuese posible y que los profesionales sanitarios deberían promoverlo todo lo posible. Cuanto mayor sea tu condición física más agresiva va a ser la quimioterapia que puedas tolerar.


El corazón es el esclavo de nuestros músculos esqueléticos, alguien tiene el sistema músculo esquelético fuerte tiene el corazón fuerte. Los cardiólogos del futuro, sobretodo los que trabajan con personas mayores, y tienen pacientes con insuficiencia cardíaca deberían estudiar no solo el corazón sino la masa muscular y se sorprenderían que los que tienen más masa muscular son los que mayor salud tiene en general.


Los beneficios menos conocidos del entrenamiento de fuerza son por ejemplo a nivel cognitivo, prevención del Alzheimer, mejora la vascularización cerebral y previene la neurodegeneración, que es un problema de salud muy importante, fortalecimiento del sistema inmune. Con el ejercicio intenso mejora nuestro sistema inmune, y las células NK que son nuestra primera línea de defensa son las que mejor responden.


Mejoras en nuestra vida.


Lo primero que haría sería cambiar la filosofía de vida, no solo hablar de ejercicio sino de actividad física. El ejercicio es por ejemplo prepararse para una maratón, tiene un fin. La actividad física es lo que hacemos durante el día: ir caminando al trabajo, subir por las escaleras del metro. Intentar que la actividad física forme parte de tu vida.


Es importante llegar a los 10.000 pasos diarios. Es el mínimo recomendado. Sobretodo a partir de los 50 años, sería recomendable ir a un gimnasio a trabajar musculación 2 veces por semana. Hemos llegado hasta aquí como cazadores recolectores, el que no se movía no comía. Es la para que siempre falta en las dietas. Los nutricionistas deberían siempre recomendar junto con la alimentación el ejercicio.


Con el ejercicio nos oxidamos. A cada sesión hay un desequilibrio en la homeostasis, y lo que sucede en las horas posteriores es un reequilibrio del organismo es lo que nos hace más fuertes y más sanos. Cuando hacemos ejercicios se producen más radicales libres pero una adaptación a las siguientes sesiones de ejercicio agudo es lo que hace que mejoremos nuestras defensas antioxidantes y vivamos más años.



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